Voy a intentar escribir por aquí de forma más o menos frecuente y llevar un pequeño registro de las cosas que voy haciendo por aquí. Esta primera entrada es el primer correo que escribí a los pocos días de llegar aquí, así que se trata de un burdo copia/pega de dicho mensaje. Intentaré añadir si acaso alguna foto/vídeo nuevo para hacerlo más ameno.
Siento haber tardado tanto en escribir, aunque como os imaginaréis todo está yendo muy deprisa y es difícil encontrar un ratito para poder escribiros.
En estos momentos son las 7:02 de la mañana del 15 de Febrero y me encuentro en la cama con un poco de moquillo y algo de fiebre, pero me traje Frenadol y un compañero me ha dejado un sucedáneo de Respibien, para poder mejorar mis congestiones nasales. Este es posiblemente uno de los pocos momentos negativos que he encontrado hasta ahora. Todavía no me he acostumbrado al cambio de hora (tenemos 10 horas más que en Madrid), pero espero que en par de días la cosa se solucione (según los de Qantas, la aerolínea en la que viajé, se tarda un día en adaptarte por cada hora de cambio de diferencia que haya entre origen y destino, esperemos que se equivoquen… :S).Como os podréis imaginar el viaje se hace largo de cojones, aunque siempre hay tonterías en el avión con las que distraerte (en el entretenimiento a bordo tienes unas 100 películas distintas y más de 50 series de todo tipo con 5-6 capítulos para ver). El trayecto: El que ya os comenté a muchos: Madrid-Londres-Singapur-Sidney. Total: 24 horas de vuelo real + 4 horas de escalas y polladas diversas.
He aquí un par de fotos del viaje, comenzando con moi, poniendo mi cara de viajero cansado y mirando con cierto respeto el avión que desafía las leyes de la gravedad:

El susodicho:

Y por último, un ejemplo de las razones por las cuales es imposible dormir en el avión, ya que si no te están despertando a patadas u ostias varias los niños que van sentados detrás de ti o a tu lado, serán las azafatas con su clásico:
Azafata: “Disculpe, hace 7 minutos que no le damos nada de comer, ¿Desearía tomar un aperitivo u otra cosa?”
Yo: “…”
Azafata: “¿No?”
Yo: “……”
Azafata: “Bueno, veo que tiene ganas de dormir. Volveré dentro de 12 minutos, que descanse.”

Al llegar al aeropuerto de Sidney, donde me encontré en la aduana con una de las 2 únicas personas del aeropuerto que debían hablar castellano (debí sospechar algo al ver el nombre de “Tulia” en su solapa. La tía me preguntó, a pesar de saber que iba a estudiar en una universidad, si sabía Inglés. La pregunta tendría mucho más sentido 48 horas después…), dejé una maleta en consigna para no ir cargado con mil cosas y pasarme a recogerla al día siguiente y me pillé un tren en dirección Central Station. 13 minutos después llegué a una especie de Mini-Atocha, donde me tocó tirar de un maletón, mi maleta de mano y una mochila. Ahí es cuando las cosas se pusieron raras. Parece ser que aquí todo el mundo es capaz de cruzar un semáforo como peatón en 3 nano-segundos, por lo que en el momento que el semáforo de peatones se pone verde y pones el primer pie en el paso de cebra, empieza a parpadear la señal. Esto es especialmente porculero si llevas maletas pesadas encima y no has dormido más de 3-4 horas en las últimas 48 horas.
Después de 10 minutos bregando con las maletitas llegué al control de seguridad de la universidad (cuyo edificio ha sido votado como el más feo de Sydney. A mi no me parece tan feo…). Después de presentarme y hacer las oportunas cosillas, llamaron a un segurata que me acercó en coche hasta mi apartamento. Me dieron mi llave tipo tarjetita de hotel, con la que abro todo (puerta de acceso al edificio, habilitar el ascensor para poder elegir un piso, la puerta de entrada al apartamento y finalmente mi habitación). Y al llegar conocí al primero de mis compañeros de piso. Un Iraní de 27 años que está haciendo un doctorado en nosequé pollada medioambiental. Supongo que le sonsacaré más información para ver si le interesa a mi hermana.
Estuve entonces un par de horitas moviendo cosas de aquí para allá en mi habitación, incluso llegué a hablar con algunos de vosotros por Skype. Llegó una de las personas que se encargan de dar la bienvenida a los nuevos y me enseñó la parte de arriba del edificio, donde está la lavandería, la barbacoa exterior, y la sala común. Después volví a bajar a mi cuarto a seguir sacando cosas de la maleta. Al rato volvió el compañero Iraní con un amigo de un piso más abajo (estoy en el piso 7 de 9) y a eso de las 12:30 de la noche nos fuimos a dar una vuelta a comer al McDonalds (por aquí cerca hay miles de restaurantes chinos, japoneses, comida rápida, 7Elevens, etc.) y bueno, estuve charlando un ratete con ellos. Me dijeron que los otros compañeros eran un chico alemán de 30 años y otro de Venezuela, también de 30. A eso de las 3 de la mañana, hora de aquí me pude quedar dormido.
El domingo, aproximadamente a las 11 de la mañana me desperté al sonido de un castellano de Sudamérica. Tras vestirme para no causar una mala impresión por llevar un pijama que enseña una generosa porción de mi velludo pecho, pasé a saludarle. Y fue justo cuando comenzamos el chico venezolano y yo a intercambiar los típicos datos informativos de rigor, apareció el chico alemán al que también saludé. Este último parece más reservado y que va a su bola. Ya me ha dicho mi hermana que a los Alemanes hay que darles su tiempo para que se abran contigo, por lo que por ahora solo puedo decir que el tipo es muy correcto conmigo y parece majete. Aunque me han avisado que suele hacer fiestas alemanas donde te encuentras algunas mañanas a teutones tirados en los sofás de nuestra zona común. El apartamento está muy bien. El saloncillo es más grande de lo que parece en el vídeo de muestra de la página web de la uni, y la habitación es correcta (a good cubero’s eye serán unos 15-20 metros cuadrados por habitación. Metro arriba, metro abajo. Aunque no se siente claustrofobia aquí dentro).
Continué hablando con el chico Venezolano y por lo que parece ese mismo día iba a organizar una comida en nuestro apartamento, por lo que salimos un rato al supermercado más cercano a comprar pijadas para la fiesta. Hay un centro comercial enorme a 2 minutos caminando, con K-marts, Targets y supermercados parecidos a Carrefour donde puedes encontrar de todo. Compramos un par de cosas y cereales con leche pa tener algo que desayunar yo, un bol y unas perchas y luego me fui a imprimir con el chico Iraní unos documentos para poder matricularme en las asignaturas al día siguiente. Al llegar a la casa, había ya bastante gente. Era una comida organizada por una chica Peruana que nos cocinó ceviche, una comida típica de allí. En la fiesta había gente de todos lados: Un australiano, un ruso, una japonesa, una colombiana, 3 venezolanos, un par de árabes, y mi compañeros venezolano e iraní (el alemán no se quedó, más tarde me enteraría de que se había liado un par de veces con la Peruana y las cosas eran complicadas).
Después de la fiesta, a eso de las 6 yo necesitaba volverme al aeropuerto para recoger la maleta que me faltaba para no tener que cargar con mil mamadas en el tren, y por alguna razón acabé conduciendo el coche del chico australiano, porque el había bebido y me pillaba de camino al aeropuerto (el transporte público aquí es CARÍSIMO, como muchas cosas en general como estoy viendo, por lo que voy a hacer muchas cosas para no tener que arruinarme). Debo deciros que es MUY jodido conducir por la izquierda: No hacía más que ponerme encima de las líneas divisorias de carril, me pegaba a los coches de la izquierda demasiado, y en las rotondas rezaba para que la carretera por la que me salía fuera la dirección correcta. Parece ser que tener experiencia conduciendo caravanas por dirección contraria no me ha servido de mucho. Bueno, finalmente conseguí recuperar la maletica de marras y llegué a casa, esta vez en bus primero y luego en tren después. Llegué a casa a eso de las 9 de la noche y mi idea era irme a sobar prontito porque por la mañana madrugaba para matricularme y así adaptarme rápidamente al horario pero al final me quedé de cháchara con los compañeros del apartamento.
Ayer lunes por la mañana, me levanté con mal cuerpo. Tenemos aire acondicionado en todas las habitaciones, pero al ser verano se pone fresquito, a pesar de que estos días hace tiempo de mierda y está lloviendo de cuando en cuando. El problema es que la temperatura es común para todas las habitaciones, por lo que no siempre es fácil llegar a acuerdos. Después de darme cuenta de que mi hora para matricularme eran las 9:00 y no las 9:30 como pensaba, me fui follao a la uni a realizar los trámites. Todo fue más o menos bien y me dieron ya mi carnet universitario, que me sirve también como nueva tarjeta de entrada para mi apartamento/habitación/etc. Luego fui a una de las reuniones de orientación de la uni, donde te explican las mil y una polladas (y creedme, son 1000 y una polladas) que tiene la universidad (lo típico, desde como usar la biblioteca, hasta hablar de los psicólogos que tiene la universidad, información de las residencias, salones de acupuntura china para relajarse y 997 cosas más). Esta charla nos la estaban dando en una especie de sala de teatro hermosa, donde cabrán unas 300 personas o por ahí, y a los 5 minutos de sentarme a escuchar, noté que alguien me tocaba el hombro por detrás. Era una chica que había conocido en la comida de ayer, una venezolana. A la cual la estuve ayudando a buscar su facultad para poder matricularse (parece ser que a pesar del jet-lag y el atolondramiento que llevo encima, no soy el empanao #1 de aqui…). Cuando encontramos su edificio, yo decidí volverme a casa y saltarme la orientación de ese día (repiten todas las sesiones a lo largo de la semana, por lo que ya iré a otras). Quería ir a casa a comprar una manta para no pasar frio por las noches (me dijeron que por las noches hacía 20 grados!) y tumbarme a dormir, pero acabé encontrandome con el venezolano en casa y nos fuimos a comprar cosas.
El chico de Venezuela se está portando muy bien conmigo y me ayuda bastante. Es una pena que me dijera que el próximo domingo se muda a otra residencia, aunque está a 5 minutos caminando de aquí. Acabamos yendo el venezolano, una amiga recauchutada suya (parece que el estereotipo de que la mujer venezolana son 50% plástico es verdad) y yo al banco donde me he creado una cuenta de estudiante. Ya tengo una cuenta aquí donde poder guardar mis dolares, y no me cobran ningún cargo. Ni por tener la cuenta, ni por tener una tarjeta de débito, ni por usar los cajeros. Solo me cobran si hago transferencias a otros lados. Pero bueno, es una buena forma de no tener que vivir con la paranoia de estar con el dinero debajo del colchón. A eso de las 6 de la tarde, me encontraba cansado. Por la noche había una fiesta de San Valentín, de estas para que la gente nueva se conozca y todo eso, pero como no me encontraba muy bien, decidí quedarme durmiendo.
A eso de las 4:30am de hoy me he levantado, he desayunado, visto un par de episodios de series que no había visto y me he puesto a escribiros un mensaje para contaros que tal todo.
Son ahora las 7.56 del martes 15 de Febrero.
No he tenido tiempo de hacer nada turístico todavía, pero cuando lo haga si saco alguna foto que merezca la pena os la paso. Grabé unos videos chorras en el avión. Si consigo editarlos para hacerlos interesantes lo subiré a Youtube.
Un abrazo fuerte para todos, y gracias a los que me habéis escrito estos días. Se agradece, y MUCHO.