puertaycalle:

circonio-cubico:

superheroesdealquiler:

Hank Scorpio para presidente del Gobierno.
(La verdad que le queda de puta madre)

Mejor que el que tenemos es.

Yo lo votaria, al menos asi cada uno tendremos derecho a una buena hamaca #scorpioForPresident
Hoy es el último día que realizarán espectáculos de luz sobre la zona del puerto de la ciudad correspondientes al Vivid Sydney 2011.
Haciendo click sobre la imagen podréis ver una selección de las  imágenes que más me han gustado de la Casa de Opera de Sidney en el  Vivid Sydney Light Show de este año.
Esta que véis aquí es una de mis favoritas. La tenéis en una resolución mayor abajo donde pone “High-Res”.
Vivid Sydney Algún día escribiré sobre la ciudad en una entrada en condiciones, pero esta no es esa entrada. Aquí mencionaré brevemente un pequeño espectáculo acústico y lumínico que están realizando por las noches y que durará hasta el próximo 13 de Junio. Se trata del festival Vivid Sydney, donde iluminan lugares emblemáticos de la ciudad (mayoritariamente en la zona del puerto en Circular Quay) y realizan proyecciones sobre edificios, espectáculos de fuego, esculturas de luz y otro tipo de eventos que harían que los dueños de Iberdrola y Endesa (o sus equivalentes Australianos) salivaran abundantemente. Dejaré que las fotografías os muestren un poco de qué va el tema. Opera House. Esta da un poco de mal rollito, ¿No? Harbour Bridge al fondo. No tenía ninguna iluminación especial, pero hace bonico. Sydney Harbour. Now in red! Sydney Harbour. Now in pi… ah, forget it! Algunas esculturas de luz y otras cositas para que los niños, y no tan niños, se entretuvieran. Customs House. Ni idea de que narices tiene de especial este edificio. En azul… … y cuando ya se acaban las ideas, prueba a combinar colores… Finalmente, aquí os dejo un par de vídeos que grabé con algunas de las proyecciones que mostraban sobre la Casa de la Opera de Sidney… y otro de un edificio llamado “Customs House”:

Vivid Sydney

Algún día escribiré sobre la ciudad en una entrada en condiciones, pero esta no es esa entrada. Aquí mencionaré brevemente un pequeño espectáculo acústico y lumínico que están realizando por las noches y que durará hasta el próximo 13 de Junio. Se trata del festival Vivid Sydney, donde iluminan lugares emblemáticos de la ciudad (mayoritariamente en la zona del puerto en Circular Quay) y realizan proyecciones sobre edificios, espectáculos de fuego, esculturas de luz y otro tipo de eventos que harían que los dueños de Iberdrola y Endesa (o sus equivalentes Australianos) salivaran abundantemente.

Dejaré que las fotografías os muestren un poco de qué va el tema.

Opera House.

Esta da un poco de mal rollito, ¿No?

Harbour Bridge al fondo. No tenía ninguna iluminación especial, pero hace bonico.

Sydney Harbour. Now in red!

Sydney Harbour. Now in pi… ah, forget it!

Algunas esculturas de luz y otras cositas para que los niños, y no tan niños, se entretuvieran.

Customs House. Ni idea de que narices tiene de especial este edificio.

En azul…

… y cuando ya se acaban las ideas, prueba a combinar colores…

Finalmente, aquí os dejo un par de vídeos que grabé con algunas de las proyecciones que mostraban sobre la Casa de la Opera de Sidney…

y otro de un edificio llamado “Customs House”:

Blue Mountains ¡Y ya estamos de vuelta! Siento haber tardado tanto en volver a escribir, pero bueno, aquí vamos otra vez. En esta ocasión voy a hablar de un viaje que hicimos la semana pasada a Blue Mountains (en lo que se trata de un claro ejemplo de publicidad engañosa, puesto que ni son montañas, ni son azules, pero claro, supongo que no tendría el mismo gancho si al sitio lo hubieran llamado “Green Valleys”). Según parece, estas “montañas” reciben su nombre del color del aceite que sueltan los eucaliptos, y la región se puede explorar fácilmente en coche o a pie, ya que hay muchísimos caminos y senderos por los que pulular. El parque se encuentra a un par de horas en tren de la estación central de tren de Sidney. Los trenes no es que sean ninguna maravilla, pero por lo menos están desprovistos de cucarachas, lo cual ya es una mejora con respecto a muchos sitios de la ciudad. Las que van sentadas ahí delante son Alemanas, de lo que se deduce que en su país está permitido poner los pinreles en el asiento de enfrente, a pesar de estar prohibido (veréis la retahíla de prohibiciones que hay si veis la imagen entera, Clic con el botón derecho “ver imagen”). Al llegar a la estación de Katoomba te encuentras un pequeño y acogedor pueblecito, que subsiste en gran medida por la gran cantidad de turistas que pasan por ahí todos los años. Afortunadamente, el comienzo del recorrido es cuesta abajo, por lo que no importa caminar el par de kilómetros o tres que separan la estación de Echo Point, uno de los lugares donde comienza la mayor parte de los recorridos o caminos que hay para hacer por la zona. Como bien sabe el amigo Guillermo, es peligroso dejar a los niños solos en esta zona. Por lo que pueda pasar… Una vez en Echo Point solo queda decidir el camino que se quiere realizar, en función del nivel de masoquismo de cada uno. Yo quería hacer una caminata que llevaba a un lugar llamado Black Castle, pero deseché rápidamente la idea cuando descubrí que lo del castillo no era más que una metáfora, y que se trataba solamente de unas piedras con forma rara (más o menos como the Three Sisters, que supuestamente tienen el parecido de tres hermanas a las que, según la leyenda, su padre aprisionó para protegerlas de un bunyip, un monstruo legendario). El camino que realizamos nosotros comenzaba con The Great Staircase (o la gran escalera en Cervantesiano), que viene a ser la mejor manera de mandar tus muslos a tomar por culo después de tener que bajar cuatrocientos celemines de escaleras. Después de un hora de recorrido, se acaba llegando a un antiguo yacimiento minero, donde extraían carbón y otros minerales. Se pueden visitar los refugios donde habitaban los mineros, el interior de algunas minas y otras cuevas de la zona. No es que la foto esté borrosa, es que la caseta se encuentra en Silent Hill. Finalmente, decidimos volver antes de que anocheciera, ya que no parece buena idea merodear por la zona sin iluminación de ningún tipo. Yo inicialmente tenía pensado ir con pantalones cortos para hacer la caminata, pero mi compañero de piso me recomendó que llevara largos. Una semana más tarde otro compañero alemán me comentó que en el tren que lleva a Blue Mountains una sanguijuela le había mordido, y que no se había dado cuenta de esto hasta unos días más tarde cuando vio la cicatriz. Si vuelvo a ir otra vez me llevaré un burka completo de kevlar. De vuelta en la estación de Katoomba solo quedaba esperar al tren de vuelta a la civilización (que no nos engañemos, que a todos nos gusta la naturaleza, abrazar árboles y la madre que los parió, pero lo primero que hacemos todos al llegar a casa después de un día así es darnos una buena ducha con agua corriente). Otras dos horitas más en tren y en casita a la hora de ver el fútbol (australiano). En definitiva, una zona muy recomendable de visitar, teniendo en cuenta que la excursión sale muy asequible (15 dólares por el billete de tren ida y vuelta, más lo que uno quiera gastarse en teleféricos y pijadas varias), y que la zona merece la pena.

Blue Mountains

¡Y ya estamos de vuelta! Siento haber tardado tanto en volver a escribir, pero bueno, aquí vamos otra vez.

En esta ocasión voy a hablar de un viaje que hicimos la semana pasada a Blue Mountains (en lo que se trata de un claro ejemplo de publicidad engañosa, puesto que ni son montañas, ni son azules, pero claro, supongo que no tendría el mismo gancho si al sitio lo hubieran llamado “Green Valleys”). Según parece, estas “montañas” reciben su nombre del color del aceite que sueltan los eucaliptos, y la región se puede explorar fácilmente en coche o a pie, ya que hay muchísimos caminos y senderos por los que pulular.

El parque se encuentra a un par de horas en tren de la estación central de tren de Sidney. Los trenes no es que sean ninguna maravilla, pero por lo menos están desprovistos de cucarachas, lo cual ya es una mejora con respecto a muchos sitios de la ciudad.

Las que van sentadas ahí delante son Alemanas, de lo que se deduce que en su país está permitido poner los pinreles en el asiento de enfrente, a pesar de estar prohibido (veréis la retahíla de prohibiciones que hay si veis la imagen entera, Clic con el botón derecho “ver imagen”).

Al llegar a la estación de Katoomba te encuentras un pequeño y acogedor pueblecito, que subsiste en gran medida por la gran cantidad de turistas que pasan por ahí todos los años. Afortunadamente, el comienzo del recorrido es cuesta abajo, por lo que no importa caminar el par de kilómetros o tres que separan la estación de Echo Point, uno de los lugares donde comienza la mayor parte de los recorridos o caminos que hay para hacer por la zona.

Como bien sabe el amigo Guillermo, es peligroso dejar a los niños solos en esta zona. Por lo que pueda pasar…

Una vez en Echo Point solo queda decidir el camino que se quiere realizar, en función del nivel de masoquismo de cada uno. Yo quería hacer una caminata que llevaba a un lugar llamado Black Castle, pero deseché rápidamente la idea cuando descubrí que lo del castillo no era más que una metáfora, y que se trataba solamente de unas piedras con forma rara (más o menos como the Three Sisters, que supuestamente tienen el parecido de tres hermanas a las que, según la leyenda, su padre aprisionó para protegerlas de un bunyip, un monstruo legendario).

El camino que realizamos nosotros comenzaba con The Great Staircase (o la gran escalera en Cervantesiano), que viene a ser la mejor manera de mandar tus muslos a tomar por culo después de tener que bajar cuatrocientos celemines de escaleras.

Después de un hora de recorrido, se acaba llegando a un antiguo yacimiento minero, donde extraían carbón y otros minerales. Se pueden visitar los refugios donde habitaban los mineros, el interior de algunas minas y otras cuevas de la zona.

No es que la foto esté borrosa, es que la caseta se encuentra en Silent Hill.

Finalmente, decidimos volver antes de que anocheciera, ya que no parece buena idea merodear por la zona sin iluminación de ningún tipo. Yo inicialmente tenía pensado ir con pantalones cortos para hacer la caminata, pero mi compañero de piso me recomendó que llevara largos. Una semana más tarde otro compañero alemán me comentó que en el tren que lleva a Blue Mountains una sanguijuela le había mordido, y que no se había dado cuenta de esto hasta unos días más tarde cuando vio la cicatriz. Si vuelvo a ir otra vez me llevaré un burka completo de kevlar.

De vuelta en la estación de Katoomba solo quedaba esperar al tren de vuelta a la civilización (que no nos engañemos, que a todos nos gusta la naturaleza, abrazar árboles y la madre que los parió, pero lo primero que hacemos todos al llegar a casa después de un día así es darnos una buena ducha con agua corriente). Otras dos horitas más en tren y en casita a la hora de ver el fútbol (australiano).

En definitiva, una zona muy recomendable de visitar, teniendo en cuenta que la excursión sale muy asequible (15 dólares por el billete de tren ida y vuelta, más lo que uno quiera gastarse en teleféricos y pijadas varias), y que la zona merece la pena.

Hiatus Para los que no conozcan el término del título de la entrada, viene a decir que ando un poco petado de curro por estos lares y necesito un descansillo antes de retomar labores creativas (que aunque no os lo creáis, intento currarme cada entrada para hacerlas medianamente entretenidas). Tengo exámenes parciales y mil y un proyectos que entregar. En cuanto acabe (el jueves día 14 de abril) me pondré a escribir otra vez, e intentaré recuperar un poquillo el tiempo “perdido” (entiéndase sin haber escrito mucho en estos días). No os preocupéis que todavía hay cosas por contar (Cenas residenciales, atropellos callejeros, lecciones improvisadas de cricket, mujeres Camboyanas, etc.) Y para que esto no quede tan soso, he aquí una foto de la playa de Bondi, posiblemente la más famosa de Sidney (aunque es bastante normalita tirando a regulera…).

Hiatus

Para los que no conozcan el término del título de la entrada, viene a decir que ando un poco petado de curro por estos lares y necesito un descansillo antes de retomar labores creativas (que aunque no os lo creáis, intento currarme cada entrada para hacerlas medianamente entretenidas).

Tengo exámenes parciales y mil y un proyectos que entregar. En cuanto acabe (el jueves día 14 de abril) me pondré a escribir otra vez, e intentaré recuperar un poquillo el tiempo “perdido” (entiéndase sin haber escrito mucho en estos días). No os preocupéis que todavía hay cosas por contar (Cenas residenciales, atropellos callejeros, lecciones improvisadas de cricket, mujeres Camboyanas, etc.)

Y para que esto no quede tan soso, he aquí una foto de la playa de Bondi, posiblemente la más famosa de Sidney (aunque es bastante normalita tirando a regulera…).

Gumal Ngurang Para que no todo sea columnas de texto por mi parte, esta entrada será en su mayor parte fotografías, y en ella voy a intentar enseñaros un poco mejor la residencia en la que estoy viviendo (porque ya se sabe que vale más una imagen que mil pixeladas videoconferencias por Skype). El nombre de la residencia es Gumal Ngurang, que según nos han dicho significa “friendly place” en el idioma de los aborígenes, pero esa será la traducción que habrán hecho los Ingleses cuando llegaron aquí. Yo supongo que vendrá a significar algo así como “Esos blancos que construyen edificios horribles en nuestras tierras” (Coeficiente de error de traducción ±5). La universidad tiene 4 residencias de estudiantes, siendo esta la más grande de todas y se alojan unos 250 estudiantes. Bueno, aquí las tenéis, en formato “explicación-foto explicación-foto”: Esta es la entrada de la residencia. Se accede normalmente desde el el tunelito que veis a la derecha y que da a la calle Broadway (glamuroso, ¿Eh?). El edificio de la residencia es solamente el que veis que está en frente. El de la izquierda que hace esquina y el resto de edificios son residencias normales y corrientes. Como curiosidad os diré que los que tienen habitación que da a este lado de la residencia NO tienen aire acondicionado en sus apartamentos. El motivo que argumentan los de aquí es que los que viven en el otro lado tienen una calle bastante transitada justo debajo, por lo que el ruido del tráfico imposibilita el abrir las ventanas para combatir el calor en verano. Dani - 1. Resto de residentes que no están en mi lado - 0. Y esta es la puerta de acceso vista desde más cerca. A la derecha tienes el telefonillo y la llave de acceso. Para poder abrir las puertas automáticas tienes que insertar tu tarjeta de estudiante. La misma que usas para acceder a tu apartamento, a tu habitación, para entrar en la biblioteca, para tomar en préstamo un libro, etc. No me quiero ni imaginar el día que el sistema informático decida rebelarse. Saliendo del ascensor en la séptima planta llegas a mi apartamento. Los pasillos acojonan un poco, pero son llevaderos siempre y cuando no me encuentre a las gemelas del 705, que, por alguna razón, cada vez que las veo me dicen eso de “Come play with us, Danny”, pero siempre les digo que llego tarde y no tengo tiempo y ellas lo entienden. Que majas. Et voilà. Mi apartamento, al menos la zona común que tenemos. La tele ya no está, porque se la llevó su dueño, pero ya estoy en negociaciones para intentar conseguir una. La cocinita que tenemos. Esta foto es de antes de que la limpiáramos de arriba abajo. El interior de los cajones pasó de amarillo-radiactivo a casi-blanco, y, por alguna razón que no alcanzamos todavía a entender, la comida ahora tarda más en descomponerse cuando la metemos en la nevera. Como mi habitación es un tema delicado, seguiré el mini-tour con la zona común del tejado (en el piso 9). Nada más salir del ascensor te encuentras una mesa de billar, donde a la derecha está otra cocina de uso compartido y hay hornos y cosas de esas que usa la gente que no sabe que hay veinte mil restaurantes de comida rápida a menos de un minuto caminando. Y esta es la zona de la tele. La foto es antigua (reconozco que la he robado a un compañero porque me daba pereza subir a sacar fotos) porque la tele la han cambiado por una nueva más hermosota a la par que plana. Aquí es donde vengo a ver los partidos del Barça y donde espero ver la final de Copa y Champions. Luego os diré donde celebraré los títulos. Todavía no lo he decidido. Y saliendo de la sala de la tele tienes las mesas de picnic y pijadas varias para hacer barbacoas. Cualquier excusa es buena para emborracharse en un tejado. Desafortunadamente, unos Españoles la liaron esta semana y han implantado una nueva regla que prohíbe consumir bebidas alcohólicas en esta zona a partir de las 10 de la noche. Cuando aprenderemos… Y aquí una vista del resto de la terraza. Al fondo hay un mini-gimnasio con sacos de boxeo, espalderas y cosas de esas que usa la gente que tiene tiempo libre. Se que me debo incluir en ese grupo, pero es que esa zona huele un pelín raro y prefiero no acercarme mucho todavía. Quizás si ponen un sofá o algo igual me paso por ahí algún día. Aquí tenéis la vista que se divisa desde la terraza de mi apartamento, de izquierda a derecha. El edificio de la izquierda de esta imagen es la universidad. Tengo entendido que debajo de esa grúa que veis ahí quieren construir un centro comercial enorme. Supongo que a los del centro comercial que tengo justo detrás les hará mucha gracia la idea. Si giramos ligeramente hacia la derecha vemos esto. El edificio de la derecha es una especie de universidad, pero no se que decirte. La constante actividad que se ve ahí dentro a las 4 de la mañana me hace pensar que se trate de un negocio tapadera. Gimnasio de Broadway. Me he prometido que no pondría un pie en ese edificio, aunque quizás lo visite si necesito enmarcar algún cuadro (3ª planta). No se quien tuvo la brillante idea de combinar el olor del barniz de la madera de los marcos con el sudor sobaquil de los Sydneysiders (gentilicio de la ciudad). Al fondo tenéis la Universidad de Sydney (que no es la mía), y que parece la típica universidad Inglesa de renombre y prestigio. Justo en frente es donde suelo ir yo a nadar, en Victoria Park y a mano derecha está el centro comercial donde voy a comprar cosas que no necesito o cuando quiero comer y me da pereza cocinar, que es el 99% de las veces. Soy consciente de que hago un uso demasiado liberal de la palabra cocinar. Y por último, algunas fotos tomadas desde el tejado de los alrededores del edificio. Comenzando por la pequeña plaza desde la que está tomada la primera foto, y que es a donde dan las ventanas del otro lado del pasillo. Dani - 2. Resto de residentes que no están en mi lado - 0. Este de aquí es el puente ANZAC, el cual honra la memoria de los soldados caídos durante la primera guerra mundial de las tropas Australianas y Neozelandesas. Justo debajo hay un gran mercado de pescado (Sydney Fish Market, se han matado a pensar estos cabrones) donde se puede comprar muy baratito. A mano izquierda está Wentworth Park, que es donde suelo ir a correr y tienen un canódromo y varios parques donde la gente juega al fútbol, rugby y pijadas varias. Y por último, otro vistazo de la torre de mi universidad, de la que me imagino que ya estaréis cansados que os la mencione cada vez que sale en una foto. Y eso es todo por hoy. La próxima vez intentaré enseñaros algo de la Universidad y sus distintos campus/edificios.

Gumal Ngurang

Para que no todo sea columnas de texto por mi parte, esta entrada será en su mayor parte fotografías, y en ella voy a intentar enseñaros un poco mejor la residencia en la que estoy viviendo (porque ya se sabe que vale más una imagen que mil pixeladas videoconferencias por Skype).

El nombre de la residencia es Gumal Ngurang, que según nos han dicho significa “friendly place” en el idioma de los aborígenes, pero esa será la traducción que habrán hecho los Ingleses cuando llegaron aquí. Yo supongo que vendrá a significar algo así como “Esos blancos que construyen edificios horribles en nuestras tierras” (Coeficiente de error de traducción ±5). La universidad tiene 4 residencias de estudiantes, siendo esta la más grande de todas y se alojan unos 250 estudiantes.

Bueno, aquí las tenéis, en formato “explicación-foto explicación-foto”:

Esta es la entrada de la residencia. Se accede normalmente desde el el tunelito que veis a la derecha y que da a la calle Broadway (glamuroso, ¿Eh?). El edificio de la residencia es solamente el que veis que está en frente. El de la izquierda que hace esquina y el resto de edificios son residencias normales y corrientes. Como curiosidad os diré que los que tienen habitación que da a este lado de la residencia NO tienen aire acondicionado en sus apartamentos. El motivo que argumentan los de aquí es que los que viven en el otro lado tienen una calle bastante transitada justo debajo, por lo que el ruido del tráfico imposibilita el abrir las ventanas para combatir el calor en verano. Dani - 1. Resto de residentes que no están en mi lado - 0.

Y esta es la puerta de acceso vista desde más cerca. A la derecha tienes el telefonillo y la llave de acceso. Para poder abrir las puertas automáticas tienes que insertar tu tarjeta de estudiante. La misma que usas para acceder a tu apartamento, a tu habitación, para entrar en la biblioteca, para tomar en préstamo un libro, etc. No me quiero ni imaginar el día que el sistema informático decida rebelarse.

Saliendo del ascensor en la séptima planta llegas a mi apartamento. Los pasillos acojonan un poco, pero son llevaderos siempre y cuando no me encuentre a las gemelas del 705, que, por alguna razón, cada vez que las veo me dicen eso de “Come play with us, Danny”, pero siempre les digo que llego tarde y no tengo tiempo y ellas lo entienden. Que majas.

Et voilà. Mi apartamento, al menos la zona común que tenemos. La tele ya no está, porque se la llevó su dueño, pero ya estoy en negociaciones para intentar conseguir una.

La cocinita que tenemos. Esta foto es de antes de que la limpiáramos de arriba abajo. El interior de los cajones pasó de amarillo-radiactivo a casi-blanco, y, por alguna razón que no alcanzamos todavía a entender, la comida ahora tarda más en descomponerse cuando la metemos en la nevera.

Como mi habitación es un tema delicado, seguiré el mini-tour con la zona común del tejado (en el piso 9). Nada más salir del ascensor te encuentras una mesa de billar, donde a la derecha está otra cocina de uso compartido y hay hornos y cosas de esas que usa la gente que no sabe que hay veinte mil restaurantes de comida rápida a menos de un minuto caminando.

Y esta es la zona de la tele. La foto es antigua (reconozco que la he robado a un compañero porque me daba pereza subir a sacar fotos) porque la tele la han cambiado por una nueva más hermosota a la par que plana. Aquí es donde vengo a ver los partidos del Barça y donde espero ver la final de Copa y Champions. Luego os diré donde celebraré los títulos. Todavía no lo he decidido.

Y saliendo de la sala de la tele tienes las mesas de picnic y pijadas varias para hacer barbacoas. Cualquier excusa es buena para emborracharse en un tejado. Desafortunadamente, unos Españoles la liaron esta semana y han implantado una nueva regla que prohíbe consumir bebidas alcohólicas en esta zona a partir de las 10 de la noche. Cuando aprenderemos…

Y aquí una vista del resto de la terraza. Al fondo hay un mini-gimnasio con sacos de boxeo, espalderas y cosas de esas que usa la gente que tiene tiempo libre. Se que me debo incluir en ese grupo, pero es que esa zona huele un pelín raro y prefiero no acercarme mucho todavía. Quizás si ponen un sofá o algo igual me paso por ahí algún día.

Aquí tenéis la vista que se divisa desde la terraza de mi apartamento, de izquierda a derecha. El edificio de la izquierda de esta imagen es la universidad. Tengo entendido que debajo de esa grúa que veis ahí quieren construir un centro comercial enorme. Supongo que a los del centro comercial que tengo justo detrás les hará mucha gracia la idea.

Si giramos ligeramente hacia la derecha vemos esto. El edificio de la derecha es una especie de universidad, pero no se que decirte. La constante actividad que se ve ahí dentro a las 4 de la mañana me hace pensar que se trate de un negocio tapadera.

Gimnasio de Broadway. Me he prometido que no pondría un pie en ese edificio, aunque quizás lo visite si necesito enmarcar algún cuadro (3ª planta). No se quien tuvo la brillante idea de combinar el olor del barniz de la madera de los marcos con el sudor sobaquil de los Sydneysiders (gentilicio de la ciudad).

Al fondo tenéis la Universidad de Sydney (que no es la mía), y que parece la típica universidad Inglesa de renombre y prestigio. Justo en frente es donde suelo ir yo a nadar, en Victoria Park y a mano derecha está el centro comercial donde voy a comprar cosas que no necesito o cuando quiero comer y me da pereza cocinar, que es el 99% de las veces. Soy consciente de que hago un uso demasiado liberal de la palabra cocinar.

Y por último, algunas fotos tomadas desde el tejado de los alrededores del edificio. Comenzando por la pequeña plaza desde la que está tomada la primera foto, y que es a donde dan las ventanas del otro lado del pasillo. Dani - 2. Resto de residentes que no están en mi lado - 0.

Este de aquí es el puente ANZAC, el cual honra la memoria de los soldados caídos durante la primera guerra mundial de las tropas Australianas y Neozelandesas. Justo debajo hay un gran mercado de pescado (Sydney Fish Market, se han matado a pensar estos cabrones) donde se puede comprar muy baratito. A mano izquierda está Wentworth Park, que es donde suelo ir a correr y tienen un canódromo y varios parques donde la gente juega al fútbol, rugby y pijadas varias.

Y por último, otro vistazo de la torre de mi universidad, de la que me imagino que ya estaréis cansados que os la mencione cada vez que sale en una foto.

Y eso es todo por hoy. La próxima vez intentaré enseñaros algo de la Universidad y sus distintos campus/edificios.

Hello Mister President En esta última semana de orientación en la universidad estuve yendo a una diversa cantidad de seminarios e inutilidades de diversa índole, diseñadas en su mayor parte para gente que todavía no sabe atarse los cordones. No es que considere que mis habilidades de atado estén a nivel marinero todavía, pero todas las cosas que explican deberían de ser bastante obvias para gente que ya tiene algo de pelo en las piernas. El miércoles pasado tuvo lugar la fiesta de bienvenida para estudiantes internacionales. Entre saludos y presentaciones de diversa índole, mientras charlaba con un chaval Italiano, se nos acercó un señor entrado ya en años, sin mucho pelo en la cabeza y aderezado con una hermosa copa de vino en la mano (si entramos en mayores agravios comparativos, era la definición exacta del hombre que huele a vino). Se nos acercó musitando algo como “Hola, soy el presidente […]”. Cuando pongo […] quiero decir que cualquier cosa que dijo después de esa frase, fue omitido completamente por mi cerebro. Y es que al oir las palabras “soy el”, seguido de “presidente”, un acto reflejo se apoderó de mi y me obligo a soltar un “Hello, Mister President”, seguido de una reverencia de no menos de 20 grados, mientras en mi cabeza soltaba una sonrisilla equivalente a decir “queso de tetilla” 40 veces. Del resto de la conversación no recuerdo mucho. Solo destacar el cómo se le iluminó la cara cuando le dije que yo era un estudiante internacional de pleno (existen 3 categorías; estudiantes nacionales, estudiantes de intercambio y estudiantes internacionales. Las dos primeras categorías pagan mucho menos que la última), a lo que yo intenté reproducirle mi clásica broma de cómo suelo esperar que me desenrollen una alfombra roja cada vez que me subo en un bus de la EMT con mi abono-transporte B3, pero algo me dice que no pilló la referencia. Qué complicado es mezclar humor con diplomacia… Por lo que parece, Australia tiene 3 productos principales de gran explotación económica: La minería, el turismo y la educación, por lo que este último explica el porqué Mr. President me dijo “oh, we like you”, de una manera que me dio escalofríos. 15 duchas después me sigo sintiendo sucio. Fiestecitas y cursos irrelevantes aparte, el sábado pasado fuimos en un crucero nocturno por la bahía de Sidney. Por extraño que pueda parecer, meter a 150 merluzos en un barco del tamaño de un tractor industrial, proporcionándoles alcohol y comida hasta la náusea, no acabó siendo una receta para el desastre. La gente, estados de embriaguez y mareos marítimos aparte, se comportó bien y en general acabo siendo una velada agradable. Aquí tenéis un par de fotillos de la velada. No son mías, pero se las cogí prestadas a un compañero del viaje, así que: ©: Ese chico Suizo tan majo que me estuvo dando la vara hasta que le agregué al feisbuc. Bueno, la próxima vez os pondré más cosillas de cómo van mis aventuras por estos lares. Intentaré sacar fotillos de la residencia y la universidad para que veáis un poco la zona, o más bien la burbuja en la que me estoy moviendo estos días (no tengo la sensación de estar en Australia todavía, quizás cuando tenga mi primer encuentro con un canguro boxeador o un koala asesino me llegará finalmente el momento de clarividencia). Saludos y abrazos a todos.

Hello Mister President

En esta última semana de orientación en la universidad estuve yendo a una diversa cantidad de seminarios e inutilidades de diversa índole, diseñadas en su mayor parte para gente que todavía no sabe atarse los cordones. No es que considere que mis habilidades de atado estén a nivel marinero todavía, pero todas las cosas que explican deberían de ser bastante obvias para gente que ya tiene algo de pelo en las piernas.

El miércoles pasado tuvo lugar la fiesta de bienvenida para estudiantes internacionales. Entre saludos y presentaciones de diversa índole, mientras charlaba con un chaval Italiano, se nos acercó un señor entrado ya en años, sin mucho pelo en la cabeza y aderezado con una hermosa copa de vino en la mano (si entramos en mayores agravios comparativos, era la definición exacta del hombre que huele a vino). Se nos acercó musitando algo como “Hola, soy el presidente […]”. Cuando pongo […] quiero decir que cualquier cosa que dijo después de esa frase, fue omitido completamente por mi cerebro. Y es que al oir las palabras “soy el”, seguido de “presidente”, un acto reflejo se apoderó de mi y me obligo a soltar un “Hello, Mister President”, seguido de una reverencia de no menos de 20 grados, mientras en mi cabeza soltaba una sonrisilla equivalente a decir “queso de tetilla” 40 veces.

Del resto de la conversación no recuerdo mucho. Solo destacar el cómo se le iluminó la cara cuando le dije que yo era un estudiante internacional de pleno (existen 3 categorías; estudiantes nacionales, estudiantes de intercambio y estudiantes internacionales. Las dos primeras categorías pagan mucho menos que la última), a lo que yo intenté reproducirle mi clásica broma de cómo suelo esperar que me desenrollen una alfombra roja cada vez que me subo en un bus de la EMT con mi abono-transporte B3, pero algo me dice que no pilló la referencia. Qué complicado es mezclar humor con diplomacia… Por lo que parece, Australia tiene 3 productos principales de gran explotación económica: La minería, el turismo y la educación, por lo que este último explica el porqué Mr. President me dijo “oh, we like you”, de una manera que me dio escalofríos. 15 duchas después me sigo sintiendo sucio.

Fiestecitas y cursos irrelevantes aparte, el sábado pasado fuimos en un crucero nocturno por la bahía de Sidney. Por extraño que pueda parecer, meter a 150 merluzos en un barco del tamaño de un tractor industrial, proporcionándoles alcohol y comida hasta la náusea, no acabó siendo una receta para el desastre. La gente, estados de embriaguez y mareos marítimos aparte, se comportó bien y en general acabo siendo una velada agradable. Aquí tenéis un par de fotillos de la velada. No son mías, pero se las cogí prestadas a un compañero del viaje, así que:

©: Ese chico Suizo tan majo que me estuvo dando la vara hasta que le agregué al feisbuc.

Bueno, la próxima vez os pondré más cosillas de cómo van mis aventuras por estos lares. Intentaré sacar fotillos de la residencia y la universidad para que veáis un poco la zona, o más bien la burbuja en la que me estoy moviendo estos días (no tengo la sensación de estar en Australia todavía, quizás cuando tenga mi primer encuentro con un canguro boxeador o un koala asesino me llegará finalmente el momento de clarividencia).

Saludos y abrazos a todos.

Usos no recomendados de la Nocilla. Las siguientes frases las tendréis que leer un par de veces para conseguir entenderlas bien, o por lo menos hacerlo con una mano rascándoos la cabeza: Si alguien me hubiera dicho hace un año que esta noche me encontraría en Sidney tomando unas cervezas por la noche con un Neozelandés que trabaja de enfermero en el hospital de una prisión en la que convive con enfermos mentales que pueden clavarle la cuchara en la clavícula en el momento menos pensado, con una Belga que se dedica a estudiar el arte aborigen de Australia en sus múltiples vertientes y ramificaciones y con un Iraní que intenta buscar formas de encontrar modelos de negocio ecológicos en el entorno de la explotación minera, me habría reído. Si me hubieran dicho que todo esto sería después de asistir una obra de teatro en la que se veía a una chica dialogar sola durante 50 minutos, mientras se lame la Nutella de brazos y piernas que ella misma se ha untando y se come el contenido de una bolsa de te y una caja entera de tampones, en la quinta planta de un edificio donde las cucarachas tienen el tamaño de puños y sus corazas son de color Fanta Naranja, pensaría que estaría bajo los efectos de los opios. Aquí tenéis a la susodicha demostrando su destreza contorsionista. Todo esto después de que inicialmente me invitaran a ir a un sencillo paseo por un parque de atracciones llamado Luna Park pero que acabé cambiando por una visita a un festival de comida Malasia que acabo teniendo que ser sustituido por una cena en un restaurante coreano de Chinatown porque no quedaban entradas para acudir al Malasiafest o como cojones lo hayan bautizado estas criaturicas. Son solo las 23:30 de la noche y acabo de regresar a casa. Pero por alguna razón ya estoy cansado y me da miedo pensar que ocurrirá si decido prolongar la noche. Será mejor parar cuando todavía estamos a tiempo… Mis disculpas por esta retahíla de frases incoherentes, pero me apetecía desfogarme por lo surrealista de la tarde/noche vivida, que a lo mejor no os lo parecerá tanto… En fin, me pedisteis que os contara cosas y me limito a cumplir. Un saludo. P.D: Para los que no habíais visto los tours virtuales de la residencia donde estoy: Zona común del 4-share apartment (en uno como el que estoy yo): http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-4-share.swf?width=700&height=350 Esta es una habitación de un 8-share apartment, pero todas son del mismo tamaño (sans el iMac por supuesto :P): http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-8-share-bedroom.swf?width=700&height=350 Zona común de la planta 9: http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-common-room-pool-table.swf?width=700&height=350 TV area (y se ve también la lavandería. Me parece curioso que esté en la última planta, en lugar de en el sótano como suele ser habitual en el resto del mundo): http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-common-room-TV-area.swf?width=700&height=350 Y por último, esta es la barbacoa que tienen en el techo, para hacer eventos sociales y otras polladas. Ese edificio tan feo con forma de caja de zapatos que pone UTS es el campus de la universidad (votado como el edificio más feo de Sydney): http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-rooftop-bbq.swf?width=700&height=350 Si queréis curiosear las otras zonas (más sosillas) de la residencia, las tenéis aquí: http://www.ssu.uts.edu.au/housing/residences/gumaltour.html

Usos no recomendados de la Nocilla.

Las siguientes frases las tendréis que leer un par de veces para conseguir entenderlas bien, o por lo menos hacerlo con una mano rascándoos la cabeza: Si alguien me hubiera dicho hace un año que esta noche me encontraría en Sidney tomando unas cervezas por la noche con un Neozelandés que trabaja de enfermero en el hospital de una prisión en la que convive con enfermos mentales que pueden clavarle la cuchara en la clavícula en el momento menos pensado, con una Belga que se dedica a estudiar el arte aborigen de Australia en sus múltiples vertientes y ramificaciones y con un Iraní que intenta buscar formas de encontrar modelos de negocio ecológicos en el entorno de la explotación minera, me habría reído. Si me hubieran dicho que todo esto sería después de asistir una obra de teatro en la que se veía a una chica dialogar sola durante 50 minutos, mientras se lame la Nutella de brazos y piernas que ella misma se ha untando y se come el contenido de una bolsa de te y una caja entera de tampones, en la quinta planta de un edificio donde las cucarachas tienen el tamaño de puños y sus corazas son de color Fanta Naranja, pensaría que estaría bajo los efectos de los opios. Aquí tenéis a la susodicha demostrando su destreza contorsionista.

Todo esto después de que inicialmente me invitaran a ir a un sencillo paseo por un parque de atracciones llamado Luna Park pero que acabé cambiando por una visita a un festival de comida Malasia que acabo teniendo que ser sustituido por una cena en un restaurante coreano de Chinatown porque no quedaban entradas para acudir al Malasiafest o como cojones lo hayan bautizado estas criaturicas.

Son solo las 23:30 de la noche y acabo de regresar a casa. Pero por alguna razón ya estoy cansado y me da miedo pensar que ocurrirá si decido prolongar la noche. Será mejor parar cuando todavía estamos a tiempo…

Mis disculpas por esta retahíla de frases incoherentes, pero me apetecía desfogarme por lo surrealista de la tarde/noche vivida, que a lo mejor no os lo parecerá tanto…
En fin, me pedisteis que os contara cosas y me limito a cumplir.

Un saludo.

P.D: Para los que no habíais visto los tours virtuales de la residencia donde estoy:
Zona común del 4-share apartment (en uno como el que estoy yo):
http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-4-share.swf?width=700&height=350

Esta es una habitación de un 8-share apartment, pero todas son del mismo tamaño (sans el iMac por supuesto :P):
http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-8-share-bedroom.swf?width=700&height=350

Zona común de la planta 9:
http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-common-room-pool-table.swf?width=700&height=350

TV area (y se ve también la lavandería. Me parece curioso que esté en la última planta, en lugar de en el sótano como suele ser habitual en el resto del mundo):
http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-common-room-TV-area.swf?width=700&height=350

Y por último, esta es la barbacoa que tienen en el techo, para hacer eventos sociales y otras polladas. Ese edificio tan feo con forma de caja de zapatos que pone UTS es el campus de la universidad (votado como el edificio más feo de Sydney):
http://www.ssu.uts.edu.au/multimedia/flash-media/housing/gumal/gumal-rooftop-bbq.swf?width=700&height=350

Si queréis curiosear las otras zonas (más sosillas) de la residencia, las tenéis aquí:
http://www.ssu.uts.edu.au/housing/residences/gumaltour.html

Viaje a Sidney Voy a intentar escribir por aquí de forma más o menos frecuente y llevar un pequeño registro de las cosas que voy haciendo por aquí. Esta primera entrada es el primer correo que escribí a los pocos días de llegar aquí, así que se trata de un burdo copia/pega de dicho mensaje. Intentaré añadir si acaso alguna foto/vídeo nuevo para hacerlo más ameno. Siento haber tardado tanto en escribir, aunque como os imaginaréis todo está yendo muy deprisa y es difícil encontrar un ratito para poder escribiros. En estos momentos son las 7:02 de la mañana del 15 de Febrero y me encuentro en la cama con un poco de moquillo y algo de fiebre, pero me traje Frenadol y un compañero me ha dejado un sucedáneo de Respibien, para poder mejorar mis congestiones nasales. Este es posiblemente uno de los pocos momentos negativos que he encontrado hasta ahora. Todavía no me he acostumbrado al cambio de hora (tenemos 10 horas más que en Madrid), pero espero que en par de días la cosa se solucione (según los de Qantas, la aerolínea en la que viajé, se tarda un día en adaptarte por cada hora de cambio de diferencia que haya entre origen y destino, esperemos que se equivoquen… :S).Como os podréis imaginar el viaje se hace largo de cojones, aunque siempre hay tonterías en el avión con las que distraerte (en el entretenimiento a bordo tienes unas 100 películas distintas y más de 50 series de todo tipo con 5-6 capítulos para ver). El trayecto: El que ya os comenté a muchos: Madrid-Londres-Singapur-Sidney. Total: 24 horas de vuelo real + 4 horas de escalas y polladas diversas. He aquí un par de fotos del viaje, comenzando con moi, poniendo mi cara de viajero cansado y mirando con cierto respeto el avión que desafía las leyes de la gravedad: El susodicho: Y por último, un ejemplo de las razones por las cuales es imposible dormir en el avión, ya que si no te están despertando a patadas u ostias varias los niños que van sentados detrás de ti o a tu lado, serán las azafatas con su clásico: Azafata: “Disculpe, hace 7 minutos que no le damos nada de comer, ¿Desearía tomar un aperitivo u otra cosa?” Yo: “…” Azafata: “¿No?” Yo: “……” Azafata: “Bueno, veo que tiene ganas de dormir. Volveré dentro de 12 minutos, que descanse.” Al llegar al aeropuerto de Sidney, donde me encontré en la aduana con una de las 2 únicas personas del aeropuerto que debían hablar castellano (debí sospechar algo al ver el nombre de “Tulia” en su solapa. La tía me preguntó, a pesar de saber que iba a estudiar en una universidad, si sabía Inglés. La pregunta tendría mucho más sentido 48 horas después…), dejé una maleta en consigna para no ir cargado con mil cosas y pasarme a recogerla al día siguiente y me pillé un tren en dirección Central Station. 13 minutos después llegué a una especie de Mini-Atocha, donde me tocó tirar de un maletón, mi maleta de mano y una mochila. Ahí es cuando las cosas se pusieron raras. Parece ser que aquí todo el mundo es capaz de cruzar un semáforo como peatón en 3 nano-segundos, por lo que en el momento que el semáforo de peatones se pone verde y pones el primer pie en el paso de cebra, empieza a parpadear la señal. Esto es especialmente porculero si llevas maletas pesadas encima y no has dormido más de 3-4 horas en las últimas 48 horas. Después de 10 minutos bregando con las maletitas llegué al control de seguridad de la universidad (cuyo edificio ha sido votado como el más feo de Sydney. A mi no me parece tan feo…). Después de presentarme y hacer las oportunas cosillas, llamaron a un segurata que me acercó en coche hasta mi apartamento. Me dieron mi llave tipo tarjetita de hotel, con la que abro todo (puerta de acceso al edificio, habilitar el ascensor para poder elegir un piso, la puerta de entrada al apartamento y finalmente mi habitación). Y al llegar conocí al primero de mis compañeros de piso. Un Iraní de 27 años que está haciendo un doctorado en nosequé pollada medioambiental. Supongo que le sonsacaré más información para ver si le interesa a mi hermana. Estuve entonces un par de horitas moviendo cosas de aquí para allá en mi habitación, incluso llegué a hablar con algunos de vosotros por Skype. Llegó una de las personas que se encargan de dar la bienvenida a los nuevos y me enseñó la parte de arriba del edificio, donde está la lavandería, la barbacoa exterior, y la sala común. Después volví a bajar a mi cuarto a seguir sacando cosas de la maleta. Al rato volvió el compañero Iraní con un amigo de un piso más abajo (estoy en el piso 7 de 9) y a eso de las 12:30 de la noche nos fuimos a dar una vuelta a comer al McDonalds (por aquí cerca hay miles de restaurantes chinos, japoneses, comida rápida, 7Elevens, etc.) y bueno, estuve charlando un ratete con ellos. Me dijeron que los otros compañeros eran un chico alemán de 30 años y otro de Venezuela, también de 30. A eso de las 3 de la mañana, hora de aquí me pude quedar dormido. El domingo, aproximadamente a las 11 de la mañana me desperté al sonido de un castellano de Sudamérica. Tras vestirme para no causar una mala impresión por llevar un pijama que enseña una generosa porción de mi velludo pecho, pasé a saludarle. Y fue justo cuando comenzamos el chico venezolano y yo a intercambiar los típicos datos informativos de rigor, apareció el chico alemán al que también saludé. Este último parece más reservado y que va a su bola. Ya me ha dicho mi hermana que a los Alemanes hay que darles su tiempo para que se abran contigo, por lo que por ahora solo puedo decir que el tipo es muy correcto conmigo y parece majete. Aunque me han avisado que suele hacer fiestas alemanas donde te encuentras algunas mañanas a teutones tirados en los sofás de nuestra zona común. El apartamento está muy bien. El saloncillo es más grande de lo que parece en el vídeo de muestra de la página web de la uni, y la habitación es correcta (a good cubero’s eye serán unos 15-20 metros cuadrados por habitación. Metro arriba, metro abajo. Aunque no se siente claustrofobia aquí dentro). Continué hablando con el chico Venezolano y por lo que parece ese mismo día iba a organizar una comida en nuestro apartamento, por lo que salimos un rato al supermercado más cercano a comprar pijadas para la fiesta. Hay un centro comercial enorme a 2 minutos caminando, con K-marts, Targets y supermercados parecidos a Carrefour donde puedes encontrar de todo. Compramos un par de cosas y cereales con leche pa tener algo que desayunar yo, un bol y unas perchas y luego me fui a imprimir con el chico Iraní unos documentos para poder matricularme en las asignaturas al día siguiente. Al llegar a la casa, había ya bastante gente. Era una comida organizada por una chica Peruana que nos cocinó ceviche, una comida típica de allí. En la fiesta había gente de todos lados: Un australiano, un ruso, una japonesa, una colombiana, 3 venezolanos, un par de árabes, y mi compañeros venezolano e iraní (el alemán no se quedó, más tarde me enteraría de que se había liado un par de veces con la Peruana y las cosas eran complicadas). Después de la fiesta, a eso de las 6 yo necesitaba volverme al aeropuerto para recoger la maleta que me faltaba para no tener que cargar con mil mamadas en el tren, y por alguna razón acabé conduciendo el coche del chico australiano, porque el había bebido y me pillaba de camino al aeropuerto (el transporte público aquí es CARÍSIMO, como muchas cosas en general como estoy viendo, por lo que voy a hacer muchas cosas para no tener que arruinarme). Debo deciros que es MUY jodido conducir por la izquierda: No hacía más que ponerme encima de las líneas divisorias de carril, me pegaba a los coches de la izquierda demasiado, y en las rotondas rezaba para que la carretera por la que me salía fuera la dirección correcta. Parece ser que tener experiencia conduciendo caravanas por dirección contraria no me ha servido de mucho. Bueno, finalmente conseguí recuperar la maletica de marras y llegué a casa, esta vez en bus primero y luego en tren después. Llegué a casa a eso de las 9 de la noche y mi idea era irme a sobar prontito porque por la mañana madrugaba para matricularme y así adaptarme rápidamente al horario pero al final me quedé de cháchara con los compañeros del apartamento. Ayer lunes por la mañana, me levanté con mal cuerpo. Tenemos aire acondicionado en todas las habitaciones, pero al ser verano se pone fresquito, a pesar de que estos días hace tiempo de mierda y está lloviendo de cuando en cuando. El problema es que la temperatura es común para todas las habitaciones, por lo que no siempre es fácil llegar a acuerdos. Después de darme cuenta de que mi hora para matricularme eran las 9:00 y no las 9:30 como pensaba, me fui follao a la uni a realizar los trámites. Todo fue más o menos bien y me dieron ya mi carnet universitario, que me sirve también como nueva tarjeta de entrada para mi apartamento/habitación/etc. Luego fui a una de las reuniones de orientación de la uni, donde te explican las mil y una polladas (y creedme, son 1000 y una polladas) que tiene la universidad (lo típico, desde como usar la biblioteca, hasta hablar de los psicólogos que tiene la universidad, información de las residencias, salones de acupuntura china para relajarse y 997 cosas más). Esta charla nos la estaban dando en una especie de sala de teatro hermosa, donde cabrán unas 300 personas o por ahí, y a los 5 minutos de sentarme a escuchar, noté que alguien me tocaba el hombro por detrás. Era una chica que había conocido en la comida de ayer, una venezolana. A la cual la estuve ayudando a buscar su facultad para poder matricularse (parece ser que a pesar del jet-lag y el atolondramiento que llevo encima, no soy el empanao #1 de aqui…). Cuando encontramos su edificio, yo decidí volverme a casa y saltarme la orientación de ese día (repiten todas las sesiones a lo largo de la semana, por lo que ya iré a otras). Quería ir a casa a comprar una manta para no pasar frio por las noches (me dijeron que por las noches hacía 20 grados!) y tumbarme a dormir, pero acabé encontrandome con el venezolano en casa y nos fuimos a comprar cosas. El chico de Venezuela se está portando muy bien conmigo y me ayuda bastante. Es una pena que me dijera que el próximo domingo se muda a otra residencia, aunque está a 5 minutos caminando de aquí. Acabamos yendo el venezolano, una amiga recauchutada suya (parece que el estereotipo de que la mujer venezolana son 50% plástico es verdad) y yo al banco donde me he creado una cuenta de estudiante. Ya tengo una cuenta aquí donde poder guardar mis dolares, y no me cobran ningún cargo. Ni por tener la cuenta, ni por tener una tarjeta de débito, ni por usar los cajeros. Solo me cobran si hago transferencias a otros lados. Pero bueno, es una buena forma de no tener que vivir con la paranoia de estar con el dinero debajo del colchón. A eso de las 6 de la tarde, me encontraba cansado. Por la noche había una fiesta de San Valentín, de estas para que la gente nueva se conozca y todo eso, pero como no me encontraba muy bien, decidí quedarme durmiendo. A eso de las 4:30am de hoy me he levantado, he desayunado, visto un par de episodios de series que no había visto y me he puesto a escribiros un mensaje para contaros que tal todo. Son ahora las 7.56 del martes 15 de Febrero. No he tenido tiempo de hacer nada turístico todavía, pero cuando lo haga si saco alguna foto que merezca la pena os la paso. Grabé unos videos chorras en el avión. Si consigo editarlos para hacerlos interesantes lo subiré a Youtube. Un abrazo fuerte para todos, y gracias a los que me habéis escrito estos días. Se agradece, y MUCHO.

Viaje a Sidney

Voy a intentar escribir por aquí de forma más o menos frecuente y llevar un pequeño registro de las cosas que voy haciendo por aquí. Esta primera entrada es el primer correo que escribí a los pocos días de llegar aquí, así que se trata de un burdo copia/pega de dicho mensaje. Intentaré añadir si acaso alguna foto/vídeo nuevo para hacerlo más ameno.

Siento haber tardado tanto en escribir, aunque como os imaginaréis todo está yendo muy deprisa y es difícil encontrar un ratito para poder escribiros.

En estos momentos son las 7:02 de la mañana del 15 de Febrero y me encuentro en la cama con un poco de moquillo y algo de fiebre, pero me traje Frenadol y un compañero me ha dejado un sucedáneo de Respibien, para poder mejorar mis congestiones nasales. Este es posiblemente uno de los pocos momentos negativos que he encontrado hasta ahora. Todavía no me he acostumbrado al cambio de hora (tenemos 10 horas más que en Madrid), pero espero que en par de días la cosa se solucione (según los de Qantas, la aerolínea en la que viajé, se tarda un día en adaptarte por cada hora de cambio de diferencia que haya entre origen y destino, esperemos que se equivoquen… :S).Como os podréis imaginar el viaje se hace largo de cojones, aunque siempre hay tonterías en el avión con las que distraerte (en el entretenimiento a bordo tienes unas 100 películas distintas y más de 50 series de todo tipo con 5-6 capítulos para ver). El trayecto: El que ya os comenté a muchos: Madrid-Londres-Singapur-Sidney. Total: 24 horas de vuelo real + 4 horas de escalas y polladas diversas.

He aquí un par de fotos del viaje, comenzando con moi, poniendo mi cara de viajero cansado y mirando con cierto respeto el avión que desafía las leyes de la gravedad:

El susodicho:

Y por último, un ejemplo de las razones por las cuales es imposible dormir en el avión, ya que si no te están despertando a patadas u ostias varias los niños que van sentados detrás de ti o a tu lado, serán las azafatas con su clásico:

Azafata: “Disculpe, hace 7 minutos que no le damos nada de comer, ¿Desearía tomar un aperitivo u otra cosa?

Yo: “…”

Azafata: “¿No?

Yo: “……”

Azafata: “Bueno, veo que tiene ganas de dormir. Volveré dentro de 12 minutos, que descanse.

Al llegar al aeropuerto de Sidney, donde me encontré en la aduana con una de las 2 únicas personas del aeropuerto que debían hablar castellano (debí sospechar algo al ver el nombre de “Tulia” en su solapa. La tía me preguntó, a pesar de saber que iba a estudiar en una universidad, si sabía Inglés. La pregunta tendría mucho más sentido 48 horas después…), dejé una maleta en consigna para no ir cargado con mil cosas y pasarme a recogerla al día siguiente y me pillé un tren en dirección Central Station. 13 minutos después llegué a una especie de Mini-Atocha, donde me tocó tirar de un maletón, mi maleta de mano y una mochila. Ahí es cuando las cosas se pusieron raras. Parece ser que aquí todo el mundo es capaz de cruzar un semáforo como peatón en 3 nano-segundos, por lo que en el momento que el semáforo de peatones se pone verde y pones el primer pie en el paso de cebra, empieza a parpadear la señal. Esto es especialmente porculero si llevas maletas pesadas encima y no has dormido más de 3-4 horas en las últimas 48 horas.

Después de 10 minutos bregando con las maletitas llegué al control de seguridad de la universidad (cuyo edificio ha sido votado como el más feo de Sydney. A mi no me parece tan feo…). Después de presentarme y hacer las oportunas cosillas, llamaron a un segurata que me acercó en coche hasta mi apartamento. Me dieron mi llave tipo tarjetita de hotel, con la que abro todo (puerta de acceso al edificio, habilitar el ascensor para poder elegir un piso, la puerta de entrada al apartamento y finalmente mi habitación). Y al llegar conocí al primero de mis compañeros de piso. Un Iraní de 27 años que está haciendo un doctorado en nosequé pollada medioambiental. Supongo que le sonsacaré más información para ver si le interesa a mi hermana.


Estuve entonces un par de horitas moviendo cosas de aquí para allá en mi habitación, incluso llegué a hablar con algunos de vosotros por Skype. Llegó una de las personas que se encargan de dar la bienvenida a los nuevos y me enseñó la parte de arriba del edificio, donde está la lavandería, la barbacoa exterior, y la sala común. Después volví a bajar a mi cuarto a seguir sacando cosas de la maleta. Al rato volvió el compañero Iraní con un amigo de un piso más abajo (estoy en el piso 7 de 9) y a eso de las 12:30 de la noche nos fuimos a dar una vuelta a comer al McDonalds (por aquí cerca hay miles de restaurantes chinos, japoneses, comida rápida, 7Elevens, etc.) y bueno, estuve charlando un ratete con ellos. Me dijeron que los otros compañeros eran un chico alemán de 30 años y otro de Venezuela, también de 30. A eso de las 3 de la mañana, hora de aquí me pude quedar dormido.

El domingo, aproximadamente a las 11 de la mañana me desperté al sonido de un castellano de Sudamérica. Tras vestirme para no causar una mala impresión por llevar un pijama que enseña una generosa porción de mi velludo pecho, pasé a saludarle. Y fue justo cuando comenzamos el chico venezolano y yo a intercambiar los típicos datos informativos de rigor, apareció el chico alemán al que también saludé. Este último parece más reservado y que va a su bola. Ya me ha dicho mi hermana que a los Alemanes hay que darles su tiempo para que se abran contigo, por lo que por ahora solo puedo decir que el tipo es muy correcto conmigo y parece majete. Aunque me han avisado que suele hacer fiestas alemanas donde te encuentras algunas mañanas a teutones tirados en los sofás de nuestra zona común. El apartamento está muy bien. El saloncillo es más grande de lo que parece en el vídeo de muestra de la página web de la uni, y la habitación es correcta (a good cubero’s eye serán unos 15-20 metros cuadrados por habitación. Metro arriba, metro abajo. Aunque no se siente claustrofobia aquí dentro).

Continué hablando con el chico Venezolano y por lo que parece ese mismo día iba a organizar una comida en nuestro apartamento, por lo que salimos un rato al supermercado más cercano a comprar pijadas para la fiesta. Hay un centro comercial enorme a 2 minutos caminando, con K-marts, Targets y supermercados parecidos a Carrefour donde puedes encontrar de todo. Compramos un par de cosas y cereales con leche pa tener algo que desayunar yo, un bol y unas perchas y luego me fui a imprimir con el chico Iraní unos documentos para poder matricularme en las asignaturas al día siguiente. Al llegar a la casa, había ya bastante gente. Era una comida organizada por una chica Peruana que nos cocinó ceviche, una comida típica de allí. En la fiesta había gente de todos lados: Un australiano, un ruso, una japonesa, una colombiana, 3 venezolanos, un par de árabes, y mi compañeros venezolano e iraní (el alemán no se quedó, más tarde me enteraría de que se había liado un par de veces con la Peruana y las cosas eran complicadas).

Después de la fiesta, a eso de las 6 yo necesitaba volverme al aeropuerto para recoger la maleta que me faltaba para no tener que cargar con mil mamadas en el tren, y por alguna razón acabé conduciendo el coche del chico australiano, porque el había bebido y me pillaba de camino al aeropuerto (el transporte público aquí es CARÍSIMO, como muchas cosas en general como estoy viendo, por lo que voy a hacer muchas cosas para no tener que arruinarme). Debo deciros que es MUY jodido conducir por la izquierda: No hacía más que ponerme encima de las líneas divisorias de carril, me pegaba a los coches de la izquierda demasiado, y en las rotondas rezaba para que la carretera por la que me salía fuera la dirección correcta. Parece ser que tener experiencia conduciendo caravanas por dirección contraria no me ha servido de mucho. Bueno, finalmente conseguí recuperar la maletica de marras y llegué a casa, esta vez en bus primero y luego en tren después. Llegué a casa a eso de las 9 de la noche y mi idea era irme a sobar prontito porque por la mañana madrugaba para matricularme y así adaptarme rápidamente al horario pero al final me quedé de cháchara con los compañeros del apartamento.

Ayer lunes por la mañana, me levanté con mal cuerpo. Tenemos aire acondicionado en todas las habitaciones, pero al ser verano se pone fresquito, a pesar de que estos días hace tiempo de mierda y está lloviendo de cuando en cuando. El problema es que la temperatura es común para todas las habitaciones, por lo que no siempre es fácil llegar a acuerdos. Después de darme cuenta de que mi hora para matricularme eran las 9:00 y no las 9:30 como pensaba, me fui follao a la uni a realizar los trámites. Todo fue más o menos bien y me dieron ya mi carnet universitario, que me sirve también como nueva tarjeta de entrada para mi apartamento/habitación/etc. Luego fui a una de las reuniones de orientación de la uni, donde te explican las mil y una polladas (y creedme, son 1000 y una polladas) que tiene la universidad (lo típico, desde como usar la biblioteca, hasta hablar de los psicólogos que tiene la universidad, información de las residencias, salones de acupuntura china para relajarse y 997 cosas más). Esta charla nos la estaban dando en una especie de sala de teatro hermosa, donde cabrán unas 300 personas o por ahí, y a los 5 minutos de sentarme a escuchar, noté que alguien me tocaba el hombro por detrás. Era una chica que había conocido en la comida de ayer, una venezolana. A la cual la estuve ayudando a buscar su facultad para poder matricularse (parece ser que a pesar del jet-lag y el atolondramiento que llevo encima, no soy el empanao #1 de aqui…). Cuando encontramos su edificio, yo decidí volverme a casa y saltarme la orientación de ese día (repiten todas las sesiones a lo largo de la semana, por lo que ya iré a otras). Quería ir a casa a comprar una manta para no pasar frio por las noches (me dijeron que por las noches hacía 20 grados!) y tumbarme a dormir, pero acabé encontrandome con el venezolano en casa y nos fuimos a comprar cosas.

El chico de Venezuela se está portando muy bien conmigo y me ayuda bastante. Es una pena que me dijera que el próximo domingo se muda a otra residencia, aunque está a 5 minutos caminando de aquí. Acabamos yendo el venezolano, una amiga recauchutada suya (parece que el estereotipo de que la mujer venezolana son 50% plástico es verdad) y yo al banco donde me he creado una cuenta de estudiante. Ya tengo una cuenta aquí donde poder guardar mis dolares, y no me cobran ningún cargo. Ni por tener la cuenta, ni por tener una tarjeta de débito, ni por usar los cajeros. Solo me cobran si hago transferencias a otros lados. Pero bueno, es una buena forma de no tener que vivir con la paranoia de estar con el dinero debajo del colchón. A eso de las 6 de la tarde, me encontraba cansado. Por la noche había una fiesta de San Valentín, de estas para que la gente nueva se conozca y todo eso, pero como no me encontraba muy bien, decidí quedarme durmiendo.

A eso de las 4:30am de hoy me he levantado, he desayunado, visto un par de episodios de series que no había visto y me he puesto a escribiros un mensaje para contaros que tal todo.
Son ahora las 7.56 del martes 15 de Febrero.

No he tenido tiempo de hacer nada turístico todavía, pero cuando lo haga si saco alguna foto que merezca la pena os la paso. Grabé unos videos chorras en el avión. Si consigo editarlos para hacerlos interesantes lo subiré a Youtube.

Un abrazo fuerte para todos, y gracias a los que me habéis escrito estos días. Se agradece, y MUCHO.